sábado, 15 de abril de 2017

La rabia emblema

15 de abril de 2013

Me desbordan la rabia y la impotencia. Nunca me había visto en el espejo una mueca tan fría y despiadada de asco, de todo lo que puedo hacer ante la impunidad, de espanto ante toda injusticia. La piel erizada, un nudo en el pecho, la cabeza a mil. Ojoscristales. Qué sangre correrá esta noche? Qué sangre correrá mañana? Qué sangre está corriendo ahora? Qué sangre hace cinco minutos? Sin duda la sangre derramada siempre es la del pueblo. Nuestros verdugos gozan de la indulgen
cia de algún otro hijo de puta que se olvidó de nosotros. Frené mi monografía. Qué ganas tengo ahora de hablar de la apropiación y el ejercicio de la violencia? Seguramente me queden pocas ganas de luchar por mi, porque el tiempo de la historia no es el mismo que nos toca a cada uno. En cuánto tiempo puede hacerse una revolución? Minutos, horas, días, semanas, meses? Cuál es el cambio de base que tan ciega y pelotuda no puedo ver? Cuántos putos cambios se pueden hacer en un país sin justicia? Y en uno sin educación?
Quiero que todos mis amigos y enemigos me detengan si un día intento dar respuesta a alguna de todas mis preguntas. Éstas no son ni las primeras. Quiero que me detengan, sí. Porque cuando creemos encontrar una respuesta, es en ese mismo instante cuando debiéramos reinaugurarla e intentar responderla otra vez. Una respuesta cierra el campo de batalla, calla a la lucha, toda acción posible muere con la respuesta. Las úlceras que me regaló mi estómago por no poder sostener en una mano una sola certeza, hoy es por mi celebrada. No voy a luchar jamás por mi. Los advierto a todos. Porque luchar por las injusticias que uno ha padecido es el acto más impune, el más egoísta. La lucha por uno mismo es la causa más liviana, salvarse solo es la razón más indulgente: uno puede bajar los brazos, puede hastiarse y puede reprocharse toda una vida. No quiero hoy ni nunca tener que reprocharme nada, quedarme con la amarga culpa en el sueño de no haber intentando cambiar un poquito las cosas. La única lucha válida desde este momento para mi, es la lucha por todos, por los que vienen detrás de mi. Por esos quiero luchar. Que mi cabeza sea pisada con el orgullo de que ninguna cabeza sea pisada nunca más, quiero que ese sea mi emblema.

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