miércoles, 24 de enero de 2024

También la Otra

 Yo robé tu Conquista del pan

y algo trinó en mi pecho.

Fui tan egoísta, tan idiota.

Creí ahí mi semilla.


Hace poco un amigo me dijo

que me vio hacer la revolución, 

yo amaba a contramarea.

Su ilusoria batalla estaría ganada

si para siempre

                             no me creo tanto.


Ojalá las aristas funcionaran.

Si todo es unidimensional 

eso no parece.

¿Esto también 

será 

como escribir 

poesía 

o es

otra 

cosa?


La imposibilidad material

del lujo pequebú 

de vomitar

el sótano de Cruz

(y nunca el mío)







lunes, 8 de enero de 2024

Idioma de los vientos

 Camino por la avenida,

no puedo entender

si el modo de salir

de mi cabeza

es el modo

de estar

en mi cabeza.

Por eso cuento 

los pasos hasta 

el parque,

los carteles,

los colores 

de las flores 

y las casas

y su forma

tan curiosa

de poblarlo todo

de sentido.

Llego,

me siento en los rieles

de un tren que ya no pasa,

que ha sido comido por la tierra.

A lo lejos un vagón que no es,

un monumento a un pasado

fulminado en el tiempo.

Añoro esta frescura del pasto

como una postal 

del futuro incierto.

Quiero cantar odas

a estas bandadas de pájaros,

especialmente al que recién

sobre este mismo árbol

hizo su descargo incomprensible.

Quiero también volar

aunque no sepa

el idioma de los vientos.

Oficio de torturador

¿Y si la memoria

no fuera más 

que un instinto equivocado 

con oficio de torturador?


¿Y si acaso me equivoqué 

creyendo que nos buscábamos 

desde vidas anteriores

y, simplemente, en el aturdimiento 

seguí tus pasos, con una fe ciega,

para olvidarme de mí de una vez por todas?


¿Serán ciertas mis cavilaciones?

Estarías en otros brazos, 

sonriendo o tal vez

escupiendo en el espejo.


Otro cuerpo llenaría el espacio.

Y sólo el espacio.

Porque tu corazón, 

amordazado de decepciones,

se acomodaría como un perro de la calle

que prefiere las sobras

de un tirano

a la inseguridad de la basura inescrutable.


Quiero decir,

la miseria no escatimaría 

para ninguno de los dos

por separado.


¿Es eso redención suficiente

para tener el coraje 

de llamar amor a esto que somos?


¿O es apenas el gesto de dos cobardes

que entibian su corazón 

por miedo al Miedo?

miércoles, 16 de agosto de 2023

Todavía

Todavía escucho el tren 

pasar cerca.

Todavía hay lo que todavía.


Con todo eso, no obstante, sin embargo,

no es la RAE quien dictamina mis cambios, mis porvenires,

mis todavía.


Un pájaro sobrevuela bajo,

no me acostumbro a ello,

no deberé tampoco.


Otros son los pulsos que aún laten dolientes

como un trino que no es trino

pues son cadenas las que braman.

No hay exilio posible,

ya no hay riesgo

ni surco.


Dónde gritar ahora

que se vende el silencio.

Si este cansancio no alcanza,

cómo habré de bastarme.


Ya lo sé, mi poesía es del siglo pasado.

Poco importa,

mi grito ancestral tampoco fue oído.


¿Qué me queda?

¿La nada, el espanto?


Si da igual porque el tiempo se escurre.



miércoles, 18 de enero de 2023

Puta

 Quiero remontarme en el tiempo, 

hasta mi fecundidad, 

si es que la tuve. 

Allá por mis catorce años, 

cuando las turbulencias empezaron 

a arremolinarse. 

Cuando las tres de la mañana empezaron 

a ser una hora de referencia, 

no porque las campanadas soltaran 

espíritus malignos y chocarreros, sino porque la tendencia 

poética 

empezaba a asomar. 


Y sí resultó algo parecido. 

A las cuatro de la mañana batía 

café y convocaba 

a mis fantasmas. 


Ellos 

se sentaban a mi mesa, 

no conformes. 


Un fantasma nunca 

se conforma con uno 

ni uno con ellos, 

sino peor, 

se confirman 

y te constituyen. 


Igual las sombras, que se dilatan 

con el crecer del tiempo 

-que no existe ni evoluciona ni crece- 

yo quiero remontarme a eso que se parece 

a mi fecundidad perdida. 

Cuando la poesía sobrevenía detrás 

de las horas de una existencia igual 

de patética que ahora pero con mucha 

más reverberancia. 


Y me resulta agobiante la falta.  

Por cada vez que amé pude decir una verdad, y poco menos. 

Ahora todo lo que sé ya no está, 

tengo todo lo que me falta.


No pude por entonces entender 

qué significaba Yorke por 

la distancia de Vestidos, 

dieciséis años y apenas una complexión 

por el vacío y su representación poética. 

Años después, Simón con un delantal en común y sólo el silencio me hicieron dimensionar qué tamaño tiene la soledad, lo que es lo mismo a la incapacidad de entenderse con nadie. 


Siempre supe que apenas 

mis fantasmas podían interpelarme. 

Si alguna vez escribí, no fue por mí, 

fue para ellos. Para ensayar demostraciones 

ni siquiera de miedo ausente, 

sino de batalla consagrada. 

Salí derrotada, 

es cierto. 

He abandonado la poesía porque 

me abandoné a mí misma y a una suerte 

que conozco puta pero no estéril. 

Trigal en una plaza

 ¿Será el último sorbo

de agua dulce?


Busco el fulgor de una estrella 

que me ponga en sobreaviso,

¿habrá final?


Volteo sobre mis propios pasos,

no estoy lista aún 

para una nueva derrota.


Mis ojos contienen

la historia de los nudos.

Ni los añosos árboles 

pueden acumular 

en sus raíces 

toda esta agua vertida

para nada.


Persigo los rastros de mi Otra,

sólo calla.

Entre el espejo y la pared,

un eco de gritos ensordecedor.


Caigo otra vez rendida sobre el mosaico roto,

el peso muerto de su cuerpo cae sobre mí. 

Los dos lloramos, 

sólo yo entro en el abismo. 


Me siento de espaldas en la ventana,

la adrenalina es la copa de un árbol 

que se mece con el viento

catorce pisos abajo.


Antes de caer, 

su tierna mirada me cobija

y sus brazos me devuelven a la cama.


No hay lugar en el mundo

para una fugitiva.


Esta noche, otra vez, estaré lejos.

domingo, 5 de junio de 2022

Sensaciones usadas

 Siempre fue en la deshora

que se me dio la tinta,
siempre por sobrevivir,
porque apenas nada más podía esperarse.
Quizás borrarse el rostro,
quizás sobreescribirlo,
como un código
pero inefable.
Y ahora parece un destino,
lo burdo de las posibilidades.
Vivir para escribir
fue un hecho un día,
vivir de escribir
era un noble deseo
por entonces.
Y ahora que me piden que escriba,
ahora que esperan de mi
un santo y seña
y unas teorías aplicadas,
y cosas de la gramática
de la que nunca fui devota,
porque la retórica es otra cosa
y la poesía es cosa aparte,
y porque a mí,
lo único que me importa es poemar
pero no puedo
por hija del destino
y el capital
y así las cosas
y sin embargo, me piden,
niña, escribe,
y escribo,
y tengo que identificar
gente que no sabe ser identificada,
y tengo que vender, sin querer vender vendiendo,
que ese anhelo es lo que es,
y no otra cosa
y tengo que escribir
para decir
tu puedes
valer lo que un recuerdo
y más que ello.
Tengo que decir,
esto entonces
quiere decir la emoción,
quiere decir comprar.
Quiere decir que quisiera
escribir otras cosas
pero esto es lo mejor que puedo
escribir para el mercado
y tratar, vivir, tratar, tal vez,
de vivir, tratar, sobrevivir,
tal vez, de ello.