domingo, 30 de junio de 2019

Oxímoron

Andaremos toda la vida dando vueltas la misma tuerca
o todavía queda espacio para una ilusión de clavijero?
Qué es de esta necesidad de universales?
Y si el acontecer relacional es lo que otorga
la existencia de los tropos?
Especular
 a pesar de uno mismo
que hay que resolver por qué vía se ha de accionar,
desde dónde se genera el movimiento,
si tiene acaso trayectoria,
no sucumbir frente a la ritualización de la velocidad.
La necesidad entonces se devela:
nos representamos el tiempo en el espacio,
no queremos siempre conservar en un registro vivo
aquello que nos atraviesa el cuerpo
ni los cuerpos que moran
migratoriamente con nosotros.
El contacto de la mirada es crucial,
"todo lo sólido se desvanece en el aire".
Ya no alcanza con las solas palabras,
algo habrá de genuino en la imagen,
en el acontecimiento puro.
Y es que acaso ya no hay más que esencialismos desintegrados,
tampoco nosotros permanecemos.
Si no tenemos un techo ni un asidero
de unos pies comedidamente en la tierra,
a dónde saltamos?
Un cielo abierto en el horizonte
a veces es también un paisaje de la desolación.
Tenemos alguna vez la certeza de si es por miedo o por convicción?
El oxímoron es claro aunque improbable:
volver al punto cero.
Algo así como embrutecer u olvidar.
Quizás ya no inventariar
desglosamientos del tiempo
sea preciso.
Aprender a lidiar con las ansias
y también con el hastío.

martes, 25 de junio de 2019

Machacar

Yo que sólo he sido
constante en mi inconstancia,
le pregunto una vez más a la noche
si esta compulsión
involuntaria tantas veces
por el agostado insomnio
nace de una sepulcral
pulsión de fuga
a la que no puedo
ofrendarle
más que monumentos
del desamparo.
Soy la primera desertora
no confesa,
no ante la autoridad de nadie,
sino ante el irremediable
escrutinio de la Otra,
esa imposible de mí
que nos machaca a las dos,
esa traidora de sueños
a plazo fijo
que en las mejores noches
fundó patrias lejanas
prometiéndose alcanzar un día
algo más que una entrada triunfal
por los arcos de la resignación.
A quién mendigarle
la moneda del consuelo?
De nuevo la cercanía
promulga sus terremotos:
la Otra, implacable,
se resiste a echarme encima
una mirada de ternura.
Quisiera decirle que la necesito hermana
y entonces hostil responde
que aún la sangre se subleva.

lunes, 24 de junio de 2019

Paloma

Ya no quiero más
sentir que
voy a parir
los huevos de un ave
que se llama breve.
Tengo que cerrar
todas las ventanas
para abrir una puerta.
La existencia
es una pregunta
inútil,
interpela contra
toda lógica
de la binariedad:
tedio o hastío.
Da igual
lo que al sol
lo que a la sombra,
acaso es la necesidad
motora.
Si importa algo
más allá
tiene que ser
que andamos livianos.
La velocidad de la luz
nada importa
a este beso que quiero darte.

sábado, 22 de junio de 2019

Hallar

Atento al golpe, 
caés en la trampa. 
Ante las no-respuestas, 
y ante las no-miradas 
que a la fuerza aún elijo, 
te quedás así, 
como a la espera del verso. 
Recordás el calor, 
yo habré de olvidarlo un día.
Prefiero el exilio.

No saber dónde
buscar las huellas.
La paradoja de la pampa abierta,
del horizonte 
tendido hasta el cansancio.
Quién dicta el fin de una mirada,
su trastorno 
y su principio? 
Quién decide su objeto? 
Qué es del sujeto? 
Quién ve en los ojos de la felicidad? 
Quién indica el principio del sadismo? 
La felicidad 
conlleva 
siempre 
un acto 
perverso 
sino 
la 
renuncia.

sábado, 15 de junio de 2019

Conformismo

"Ocho horas para descansar,
ocho horas para trabajar,
ocho horas para lo que se nos venga en ganas."
Tal vez el principio de la libertad
es una inmanencia destructora
con una pata enterrada
en la mismísima sujeción.
Si esto es el kaos
¿a dónde está el reverso?
¿Hay algo así como una
apasibilidad propia de un orden,
algo más que un misticismo barato
o las odas en las que suplicamos
que la patria del tedio
no lo herrumbre todo
con una esperanza prístina
que siga creyendo
dos centímetros más allá
del imperio de lo obvio?
Cuando te dicen
que puede ser peor,
¿puede ser peor?
El monopolio de los medios de producción,
la tibieza o la inseguridad mortal
de la clase que debiera ser combativa,
el conformismo estéril,
la perpetuación de lo mismo,
la condena de vivir
con la pregunta de la jaula
y no poder pensar en la puerta.

miércoles, 12 de junio de 2019

Primer boceto filosófico

Si la marca de lo arcaico nos conecta verdaderamente con una matriz y a su vez con el presente iluminado después que ensombrecido, si acaso algo nos deja ver sobre dónde emergemos y de pura suerte esclarece los pasos presentes ¿hasta dónde llega el enigma que no nos deja aún vislumbrar el instante? La discontinuidad concebida más que como emergencia, como urgencia: el fenómeno es urgente, nos convoca aquí y ahora, en un tiempo que trasvasa lo mesiánico del cualquier momento de estos, entonces, de alguna manera adquiere univocidad. El instante presente pleno no es más que pérdida y fuga constante, se agota en el mismísimo devenir. No puede ser recuperado. La memoria más admirada no es para este propósito campo fértil, vierte siempre sus recortes. La imaginación por su parte, de un ser fantasioso como el sapiens-sapiens sólo puede adicionar imágenes míticas que evoca como las primigenias de todo sentido. Todo el tiempo se busca recuperar un sentido que se ha perdido: que nunca estuvo, que es fuga permanente. La restauración en todo caso es inútil, la idea de sustrato carece por ello de sentido?

Trascendencia

Perpetrar algo más allá
que este frustrante oficio
de perseguir eso que habita
-si es que hay-
en ese puente interminable
entre las palabras
y las cosas,
ese horizonte
que debiera
algo más que agotarse
en la mutación
constante
y la estéril
cuando no
soberbia
búsqueda de sentido,
como si no bastara
con la complexión
taciturna
de replegarse
sobre sí mismo
ante la nada abyecta,
como si no hubiese
esta inmanencia
que me agobia.

lunes, 10 de junio de 2019

Acá

Cruz,
acá.
Otra vez 
esta astilla
como la paradoja
de los cuervos
de Hempel,
y la incertidumbre
¿qué se puede querer
si todo
es horizonte?
Vete de mí,
cuervo negro,
vete ya,
vete ya
...

sábado, 8 de junio de 2019

Fuego

Cómo serán las crestas de las horas cuando calle el absurdo
abecedario de la rutina?
Cómo el ruido del opúsculo panfletario de los nadies
cuando sea un bollo de papel?
Me pregunto cómo habrán de ser las ruinas
de los monumentos que erigimos a la nada?
Cómo habrán de sobrevivir
las especies en riesgo de extinción
por la soberbia maquinaria humana?
Cómo lo haremos nosotros
si es que lo haremos,
cómo serán los titulares
y las primeras planas de los diarios
que apenas alguien lee
entre los pasos que van de prisa en una esquina
y cómo serán sus semáforos entonces
mientras nadie se mira.
Cómo dormiré esta noche
pensando en qué será
la niñez aún perdida por las calles
a cambio de monedas para el aire.
Cómo habrá de ser el hombre nuevo?
Habrá hecho desplomar
instituciones con su sangre combativa?
Habrá hecho la patria grande para todos
o simplemente
habrá prendido otra vez el fuego?

miércoles, 5 de junio de 2019

Magma

Sospechar
que este aparecer
que emerge
sin estatutos
no es deudor
de ningún
símbolo,
que no hay
significante
más allá
de lo mentado,
que esta misma
noche
no haya
ni en lo ancho
de una vida
un sentido
que la pueda
agotar
(oh, plétora de lo múltiple).
Sospechar,
como siempre,
de que nunca
se alcanza
una lucidez
tenaz
y auténtica,
que nada puede
ser más
que inasible,
y también
que el salto
sea más
que otra
pérdida.

Superstición

Busco desesperadamente
mover un pie,
desplazarlo
en dirección
al horizonte.
Nada hay
que recorte
una silueta,
es la intemperie,
el solemne suspiro
ante la nada.
La sensación
de la lluvia
que se desdobla
y cae
             sobre la que
                                            no
                                                   soy,
no es más
que el viento
bailando
entre los árboles.
¿En qué radica
la esperanza,
voluntad
o la fe ciega
que habrá
de mover
sus pies
un día?
Aquí
una
sola
condena,

la libertad
                        (aún de no ser libres).
                   

martes, 4 de junio de 2019

Neurosis típica

Compulsión a la repetición, la diagnosticadora debe tener alguna parte de razón en todo esto. Un grito de soul dice "I need you", yo sé bien que la que grita es la Otra. También, como ella, necesito alguna vez un puño cerrado con una certeza aunque sea por tener algo que guardar. Pienso que esta vez no voy a negar que lo que aparece es otra vez aparecer-para, quizás sí soy digna de algún símbolo mío. Entonces voy a seguir sin nombrar nada en lo que quepa la posibilidad de perecer antes que existir, así con la pusilanimidad o aún la mansedumbre de la existencia misma. Intentar que el impulso sea acorde, no sentir este aluvión de sismos inconstantes sólo porque de nuevo hay una Jacinta escribiendo a las tres de la mañana. Esa postal tiene ya diez años, esto es otra cosa. La alteridad como magma elemental, sólo estamos la Otra y yo, ella antecede siempre (la que amás y la que temés). ¿Cuál es quién en un espejo, M? La felicidad es un juego de ansiosos y lo demás es estoicismo de barrio. La noche entera va a dejar de callar un día. ¿Cómo vas a cruzar la ciénaga? La memoria es caprichosa, se diluye o mejor, muta como el flujo heraclíteo, todo el tiempo deviene otra, me esquiva la inocencia de creer que yo también tuve un atisbo de respuesta. Esta vez no voy a negar que lo que aparece es otra vez voces en off y puntos suspensivos escondidos por un camino adoquinado y también lleno de alamedas y golondrinas y de olor a río y de todas las cosas que casi nadie nota pero... Tampoco voy a sucumbir a renunciar la libertad de esta flaca inteligencia que a veces presume deseos de no estar situada en un archivo inerte que atraviesa el tiempo. Acaso haya que involucrarse de una buena vez por todas en seguir aconteciendo aunque no hayan remates.