lunes, 25 de mayo de 2015

El eterno no tener, la nota necesaria

Acá es donde la realidad no alcanza. Acá, el medio del pecho. La poesía no es poesía-fuente, no emana de un emisor concreto. (Soy un sobreviviente.) Sino que proviene de la conjunción de la plasticidad de la imagen pictórica y la música. En este guión estás ausente pero es vital que seas cierto. Los zapallos se van a secar un día.
En el mar flotan las camas de los desamparados. Mi cama no flota, es como la de Oliverio, tiene un botón que te manda del otro lado, no es justo del lado oscuro del corazón sino del lado de los olvidos, aunque acaso sea el mismo lado. Esto no es una elegía, ni un epitafio ni un verso. Es sólo una nota, la nota necesaria. No voy a poder nombrarte y digo, luz amarilla o whisky, otoño, gato azul, nubecita, vaso de vino tibio. Pido un espacio y hay abismo, la hoja en blanco no tiene puntos finales, no tiene siquiera tres puntos suspensivos. En el reverso, el mundo. Las bocas de subte con tipos durmiendo de noche. La violencia y la mansedumbre de la ciudad latiendo con la misma furia con que jadean las fieras. El invierno y sus fusiles apuntando otra parte del mapa. El sol ocultándose por el poniente del oriente y amaneciéndonos el hemisferio en el momento justo en que los amantes se despiden o en el momento en que yo termine estas mismas líneas que no sé a dónde se dirigen.
Los zapatos se van a secar un día. Después de la última lluvia que se desdobla, que cae sobre la que no soy. Que no es en mí, sino después de mí, lo que es igual a decir que me precede, la que me da origen a esta que soy y que sigue intentando encontrar la palabra precisa, el verso pletórico de sentido, la imagen difusa pero atinada.
De todas formas hubieras dicho poco. Ahí donde tuvo más peso una mirada, la sorpresa de que cerca fuera un deseo consumado, la certeza de que hay sillas que dan vueltas, que no paran, la incertidumbre misma que es el miedo de verte en el centro de una plaza cualquiera, la necesidad que no fueron los viajes que no fueron, sino la mudanza que nunca fue por vos ni por mí ni por nadie.
No sabía entonces qué puerta ibas a abrirme. Me estaba amortajando en estos mismos dilemas existenciales que me tenía preparados desde entonces. Soy la rabia y el miedo de reescribirme, de no salir nunca de este burdo recelo. De saber incluso cuál es la respuesta, entonces es este terror de anticiparme.Y que esta búsqueda no sea de mí sino de vos del otro lado. Que por otro y no por mí pase la abnegada conciencia. Y el miedo de encontrarte o reencontrarme, y saber que no había otra manera, que no se puede esquivar al destino que nos tiene de antemano reseñados y prescritos el uno como remedio del otro.
Y sin embargo, me aquieto e intento conformarme con mi nimio lugar de musa silenciosa. No eran a mí a quien fueran dadas en gracia las prosternadas damiselas. Ellas dirigen su apetito arbitrariamente y no soy yo más que un artífice de vuestro deseo. Entonces no devengo medio sino objeto de la inclinación de otras formas, en que la divina estirpe del excelso azar me ha vuelto muda observadora. Ya no profiero declamaciones de mi amor infortunado sino me atengo a ser espectadora de tus otras fortunas lejos de mi alcance.
"Y será entonces y sólo entonces, cuando estemos preparados para renunciar a las palabras que no se necesitan (...) que por fin sabremos que hemos aprendido a amar."

lunes, 4 de mayo de 2015

No es

Otra vez a la cueva,
cascarón de nuez,
naricita fría
y esta vuelta
no habrá sido en vano.

Otra vez a jugar
a las sombras para nadie.
El absurdo
es la única línea
que atravesará estos días.

Y otra vez gritar
contra la almohada
para que el grito
no se escuche.

Porque otra vez la ficción
de la mueca sonrisa
y el próximo invierno
no habrá sido crudo.

domingo, 26 de abril de 2015

Incertidumbre

Tengo esta ansiedad 
de ver una estrella fugaz,
y al final sólo veo
mi deseo.
La lucecita de un avión 
surcando esta postal nocturna.
La intermitencia 
como los nervios
de encontrarte 
en el pasillo.
Y la sonrisa
estúpida e inocente,
de que también
sientas esta complicidad.
La incertidumbre
de si las manos
me tiemblan sólo a mí.

martes, 21 de abril de 2015

Anemia

Padezco un déficit de fuerza
de levantarme en la mañana
cuando el mundo está liviano.
Y no me alivio
de esta fatiga crónica
que no se calma
de andar pesada
de indecisiones y de miedos,
de batallas a medio perder
por ansiar la huida
y de fracasos inconclusos.

Lo que me falta es la dureza,
¡ay, si pudiera sencillamente
fruncir el ceño
ante las calamidades!
Pero me doblego
y me entrego dócil
a las profundidades de la angustia.

Esta carencia entonces es de ardor
en estas manos gélidas
que sólo escriben medias tintas
cuando no encuentran razones.
O tal vez este frío cotidiano
no es más que un síntoma
de la escasez de abrazos
que duren más de una noche.

Y sin embargo dice el doctor
que es falta de hierro.
Si tan sólo pudiera contar
con que esta insuficiencia
habrá de reponerse
como los glóbulos.
Ay, si pudiera,
doctor, recetarme
otras píldoras
que pongan fin al desasosiego,

y usted no puede.
Y yo no logro todavía
soñar dos pasos más allá
de la suma de mis debilidades.

martes, 10 de marzo de 2015

Instantánea

Yo tuve un amor de Rayuela de Cortázar,
se lo juro,
yo lo tuve.
Y tuve que arruinarlo,
se lo juro,
para que fuera verdad.

viernes, 27 de febrero de 2015

Otra en el cristal.

En el espejo está la Otra,
apenas si la puedo mirar a los ojos.
Me acorraló el cansancio,
ella se burla de mí por atreverme a indicarle un destino.

Mi mirada busca el suelo
como queriendo configurar el mundo, las distancias,
como queriendo nombrarlo todo por vez primera
pero hay silencio
y la mirada sigue suspendida
como buscando un camino de regreso a alguna parte,
como intentando creer que existe un lugar para volver.

Entonces miro el retrovisor
y veo penumbras que sólo evocan a la Otra.
¿Quién soy entonces?
¿Quién seré si no reconozco ni las manos que me visten?
¿Quién si no me atrevo a interrogarme?

Vacilo inútilmente,
son horas vanas las que se invierten en empresas metafísicas.
La vida aparece inmune al devenir si nunca tiene nombres.
Tanta libertad para no saber volar lejos,
para no conocer en dónde lloran las alondras si es que lloran
o de dónde vienen los ríos que bajan por las montañas
si es que bajan.

Si tan sólo pudiera mirar inquisitivamente
a mis propios ojos en la Otra
y hallar el mundo verdadero,
los días sin tribulaciones,
las pupilas alerta sobre los caminos,
el sosiego primero y último,
mi verdadero nombre.

Vuelvo al espejo,
-por única vez he vuelto a un sitio-,
no hay nadie.
Descubro entonces que es un juego estéril
de luces y de sombras
y que el problema es de horizonte y no de ocaso.

Soy la que siempre he sido:
la que no tiene identidad frente al espejo
porque prefiere el vuelo al verbo,
la que se inclina ante su Otra
para soltar las amarras,
la que se multiplica en las hojas de impúdicos bocetos
pero acecha los puntos finales,
la que un día
hacia la luz

abrió la jaula.

domingo, 1 de febrero de 2015

Paréntesis

Se abre un paréntesis de mí, 
cae 
rodando 
hacia 
la nada. 
El abismo no tiene suspensión.
Se demora el índice
que marque
cuál será el norte.
Alguien más cortará
todos los índices.
Alguien más
sabrá
cuál es el rumbo.
Nadie dice
que en verdad
ya no hay
piedad
posible.
El símbolo de los probables
no se detendrá
hoy
ni
nunca.
La vida por hacer
es
esa botella que sigue
girando todavía.
Se abre un paréntesis de mí.