sábado, 13 de diciembre de 2014

Sobrevienes

La silla se quebró
porque no hay quien se ofrezca
a su sed de habitación.
Al cien te veo bajo el árbol,
es de noche,
nadie más verá tu coraza
desde mi balcón.
Y si te veo en el boulevard
esta vez
es que tengo que callarme.
Nadie ama al río
por sus transformaciones
y el fuego se apaga
cuando salís de la cripta
que te enciende, fogonero.
Me desnudo ante esta lluvia
y se moja la Otra
que es genuina.
Si las estacas
no me dejan salir
de la tormenta,
habrá que ponerle
puntos suspensivos
a los días que pasaron
y dejar que siga
sucediéndose el gerundio.
Me duele algo que no existe
y no hay metáfora
que pueda arrancar todo
lo que voy a guardar
en los cajones
que un día me van a interpelar,
cuando la soledad
se haga carne
y te pregunte a vos también
por qué no llorás un poco.

martes, 9 de diciembre de 2014

La plaza está vacía.

(A Serena, 
mi pequeña hermana gigante, 
mi regalo de la vida.)

Y el tiempo no alcanzó
para terminar con
las trilogías
y las distancias.
Cuento ahora,
¿cuántas plazas
nos separan
de este abrazo?
La vida está
arremolinándose
en el pecho
cada vez
que la dama infame
responsabilidad
me llama a otro sitio,
a otras ciudades,
donde no estarán
ni el amor
ni tu abrazo
ni tus manos pegajosas
ni tus piernas que me enredan
en juegos que no descifro
ni tus ojos de niña Poi
que me devuelven
mi propia niña
desdibujada
en el tiempo
que no perdona
a nadie.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Hubo

Habrá más puertas y adoquines,
y más abrazos para un tal
antes que sea tarde.
Habrá más zensacional
y menos zenil.
Habrá más leña del árbol caído
y menos estatuitas fundidas de Dioniso
por calle Constitución.
Habrá más puentes amarillos
y menos cementerios que tengan
que arder en la memoria.
Y habrá también más guirnaldas
y tambores que me llamen
a un carnaval distinto
de una buena vez por todas.
Habrá más sinceridad en las palabras
y menos indecisión en el silencio.
Habrá menos nombres
y eufemismos por si acaso.
Habrá el día en que no necesite
más ni menos de lo que diste
para volver a creer
en lo que hubo.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Boceto del que sigue

Está sonando Thom Yorke, no es Tom Jobim, garota. 
Y vos no ves que esto es una película que estamos rodando, 
y vos estás adentro.
No importa si los alacranes siguen flotando otra vez,
lo bueno es que no apestan.

Vos también te vas a reír un día 
pero ahora te toca mirarnos. 
Es violento, 
entonces no se puede tener una sola certeza en la vida. 

Y yo ya perdí la cuenta, no hace falta que le cuente a nadie hace cuánto duermo de prestado.

martes, 7 de octubre de 2014

Memoria

Y eras vos otra vez y de otra forma. Al principio creí que me burlaba de nuevo y me veías, la culpa se me hizo insostenible. Tu gesto estaba ahora en todas partes. Me aturdí de tu eco resonando y ahí estabas. Y me hiciste otra vez un laberinto, y en los pasos conocí las manos, y conté con los dedos los silencios, y también huí de los humanos, no le dije nada a nadie cuando me fui quedando solo, nadie supo bien a qué hora vino la muerte.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Boceto y Pablo

Pido permiso para nacer. Ahora, como siempre, es temprano. Sucede que soy y que sigo: nadie pregunta. El pasado escribe sus propios cadáveres exquisitos. Deliciosa es la aventura del tiempo que nos arrastra cual hoja del otoño a las primaveras que no florecen todavía. Alguien desea. Todos volvemos al barro del que estamos hechos. Nadie responde. Todos nos miramos otra vez en el Paraná, la imagen devuelta es poco clara, no nos hemos definido. Todos temen, nadie se quiere morir pero todos lo haremos por costumbre. La sutileza está en que vuelvas después de todo, la lucidez está en que no decline la opción de ser fugaces. Nadie más habrá de reinventarse. Volviendo de la euforia y las canciones paseamos en bicicleta por San Telmo, los adoquines te sacuden para que sepas que ahora estás vivo. Mañana sale el sol por el oeste, el mundo está al derecho dando vueltas, sos vos.

domingo, 21 de septiembre de 2014

La ausencia inexorable.

"Escribes poemas 
porque necesitas
un lugar
en donde sea lo que no es."
(Alejandra Pizarnik)

A Lucas Bu.


Una vez te expliqué que quería
la alegría de un barco volviendo.
Y te fuiste atrás de todas las hojas
que barrió el invierno.
Quisiera poder decirte ahora
todas las palabras
que se me atragantaron
como a vos las flores
que yo vi en tu sombra una noche;
y pedirte perdón por la torpeza
de no saber jugar
con un globo rojo
como niña.
No tiene sentido,
ahora ya no es el tiempo tuyo
y es absurdo que así te adueñaras
de todas las horas
que nos faltan a los que quedamos
y que tenemos la rabia incontenible
de no poder reprocharte
la elección solitaria
de que no hayas dibujado
a ese punto final
otros dos que lo volvieran
suspensivos.
El dolor es no poder
nombrar la culpa,
y sentirse sentenciado
por dejar para más tarde
el abrazo
que ya no será correspondido.
Y decime vos ahora
dónde estás
porque tendremos que saldar
las dudas y
las deudas algún día.
Yo prefiero creer
que seguís enamorado de las tablas
y que descorchás un vino
y suena un disco
cada vez que no entendés
-y yo tampoco entiendo- la vida.
Y decido encontrarte
otra vez y a mi manera
en las tintas de Cortázar y Alejandra
que nos unieron
o me quedo taciturna
en el sillón que nos quisimos
y te pienso deambulando
por las calles de Rosario
que igual de silenciosas
conservan la memoria
de tus pasos sin rumbo fijo.
Sí, era el tiempo
el que jugó con nosotros
cual titiritero,
y yo por entonces
no era buena
para el papel de Julieta
aunque vos
subieras todos los balcones.
¡Ay, si pudiera darte
todavía ese último abrazo!
Qué agobiante
y solitario se me ocurre tu estertor
que me inunda de tus ojos infinitos,
y la sangre me hierve de tristeza
y la vista se me nubla de lloverse
y la piel se me eriza de abandono
y esta pena no sabe cómo replicarse
que te hayas entregado
al exilio de la noche eterna.
Sólo por amor a tu alma noble
y a tu sonrisa de niño eterno,
te concedo esta jugada
hasta encontrarnos de vuelta.
No habré de salvarme entonces
mientras sigo probando volar.