Sospechar
que este aparecer
que emerge
sin estatutos
no es deudor
de ningún
símbolo,
que no hay
significante
más allá
de lo mentado,
que esta misma
noche
no haya
ni en lo ancho
de una vida
un sentido
que la pueda
agotar
(oh, plétora de lo múltiple).
Sospechar,
como siempre,
de que nunca
se alcanza
una lucidez
tenaz
y auténtica,
que nada puede
ser más
que inasible,
y también
que el salto
sea más
que otra
pérdida.
miércoles, 5 de junio de 2019
Superstición
Busco desesperadamente
mover un pie,
desplazarlo
en dirección
al horizonte.
Nada hay
que recorte
una silueta,
es la intemperie,
el solemne suspiro
ante la nada.
La sensación
de la lluvia
que se desdobla
y cae
sobre la que
no
soy,
no es más
que el viento
bailando
entre los árboles.
¿En qué radica
la esperanza,
voluntad
o la fe ciega
que habrá
de mover
sus pies
un día?
Aquí
una
sola
condena,
la libertad
(aún de no ser libres).
mover un pie,
desplazarlo
en dirección
al horizonte.
Nada hay
que recorte
una silueta,
es la intemperie,
el solemne suspiro
ante la nada.
La sensación
de la lluvia
que se desdobla
y cae
sobre la que
no
soy,
no es más
que el viento
bailando
entre los árboles.
¿En qué radica
la esperanza,
voluntad
o la fe ciega
que habrá
de mover
sus pies
un día?
Aquí
una
sola
condena,
la libertad
(aún de no ser libres).
martes, 4 de junio de 2019
Neurosis típica
Compulsión a la repetición, la diagnosticadora debe tener alguna parte de razón en todo esto. Un grito de soul dice "I need you", yo sé bien que la que grita es la Otra. También, como ella, necesito alguna vez un puño cerrado con una certeza aunque sea por tener algo que guardar. Pienso que esta vez no voy a negar que lo que aparece es otra vez aparecer-para, quizás sí soy digna de algún símbolo mío. Entonces voy a seguir sin nombrar nada en lo que quepa la posibilidad de perecer antes que existir, así con la pusilanimidad o aún la mansedumbre de la existencia misma. Intentar que el impulso sea acorde, no sentir este aluvión de sismos inconstantes sólo porque de nuevo hay una Jacinta escribiendo a las tres de la mañana. Esa postal tiene ya diez años, esto es otra cosa. La alteridad como magma elemental, sólo estamos la Otra y yo, ella antecede siempre (la que amás y la que temés). ¿Cuál es quién en un espejo, M? La felicidad es un juego de ansiosos y lo demás es estoicismo de barrio. La noche entera va a dejar de callar un día. ¿Cómo vas a cruzar la ciénaga? La memoria es caprichosa, se diluye o mejor, muta como el flujo heraclíteo, todo el tiempo deviene otra, me esquiva la inocencia de creer que yo también tuve un atisbo de respuesta. Esta vez no voy a negar que lo que aparece es otra vez voces en off y puntos suspensivos escondidos por un camino adoquinado y también lleno de alamedas y golondrinas y de olor a río y de todas las cosas que casi nadie nota pero... Tampoco voy a sucumbir a renunciar la libertad de esta flaca inteligencia que a veces presume deseos de no estar situada en un archivo inerte que atraviesa el tiempo. Acaso haya que involucrarse de una buena vez por todas en seguir aconteciendo aunque no hayan remates.
miércoles, 8 de mayo de 2019
Prólogo
En el medio de la nada
encuentro tu mirada tímida
que explota de sentidos solitarios.
Sale el sol de nuevo,
yo volveré a pasear por los parques
después de las reuniones especulativas del saber.
El mundo se ordena ante mis impulsos.
Hay prólogos felices como esto.
(2016)
encuentro tu mirada tímida
que explota de sentidos solitarios.
Sale el sol de nuevo,
yo volveré a pasear por los parques
después de las reuniones especulativas del saber.
El mundo se ordena ante mis impulsos.
Hay prólogos felices como esto.
(2016)
jueves, 25 de abril de 2019
Alamedas
Alguna vez
alguien me nombró
poetisa
anarquista
musa inspiradora
espíritu libre
y así hube de ser
por entonces.
Y evocó
que sus versos
y aquella musiquita
"a ti te pertenecen,
pues de tu piel
y tu verbo
salieron".
Y en los albores
de otra de mis otras
me interpeló
que por qué
tanta ausencia.
No hubiésemos
creído
por aquellas
avenidas de Boedo
que un día
no quedaran
ni las alamedas
que soñábamos
crecían
en nuestra
distancia
intermitente
florecida
de gerundios.
Yo buscaba
en cambio
lo que se construye
y no
lo que habita
ese bosque de silencio.
Pero es que
tampoco
sabía
que lo buscaba.
Ahora,
simplemente
un recuerdo torpe.
Aquella otra
que ya no es
ni esta
se interpela
por qué
tanta ausencia,
no de alamedas
ahora,
sino
que es otra
también
la distancia,
que es otro
también
el que duele,
que va a volver
a ser otro
cualquier
día
de estos.
martes, 23 de abril de 2019
Casi cuatroscientos días
Si después de tanto tiempo la herida todavía supura, si todavía no cicatriza ni se recupera del todo, si ya no hay rehabilitación posible no sé qué más debería haber. Será que como dicen las viñetitas del Grego, el amor para un salero más que incondicional es pluscuamperfecto. Y ahí se estalactizan todas las metáforas del mundo: sólo imágenes de un pasado anterior al pasado mismo pueden ser esa cosa análoga a la ternura, a nuestras miradas cómplices primeras, a nuestras sonrisas de sólo el uno para el otro y la cofradía también de los tuyos y los míos que nos sabían igualmente el uno para el otro, como dos niños tontos que no hacen más que jugar un mismo código como fuera el nuestro, de chocolates con maní y pedales en dirección oeste. Si yo sé bien que no me voy a poder desprender nunca del todo de nuestras osadías de ciclismo nocturno rodeando la terminal por Santa Fe y Avellaneda hasta la cortada, ni de la tendida de ropa para que no se pudra con ese gesto de desenfado que heredabas de tu vida nómade aunque entonces querías anclas. Y que las anclas no alcanzaban ni alcanzarían a ninguna parte porque tu espíritu inquieto te seguiría llevando, de la amarra de mi amor incondicional hacia la inseguridad de que algo tan firme sufriera terremotos que eran sólo espejismos de los fantasmas de un mal sueño de tu pasado, y que los volviste ciertos nada más que para darles sentido emigrando como las palomas el día que sin saber bien por qué te ibas de nuestro nido para siempre. Aunque ni sabíamos que sería otra vez para siempre.
Ocas(i)o-nal
Entre el fin de tu duda
y el principio de tus ganas
hubo algo,
alguna vez...
y el principio de tus ganas
hubo algo,
alguna vez...
nuestro,
cómplice,
fugaz.
cómplice,
fugaz.
Lo nombro todo.
Instante tras otro
mi boca va pariendo el mundo.
mi boca va pariendo el mundo.
Significo,
adentro mío
el vendaval de palabras
que juega
a crecer y a derrumbarse.
adentro mío
el vendaval de palabras
que juega
a crecer y a derrumbarse.
Miro ahí adentro,
donde la oscuridad
es más grave
y el verbo
no alcanza.
donde la oscuridad
es más grave
y el verbo
no alcanza.
Busco,
todavía,
algo que soñar
de a dos
por las veredas del ocaso.
todavía,
algo que soñar
de a dos
por las veredas del ocaso.
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