domingo, 30 de junio de 2019

Oxímoron

Andaremos toda la vida dando vueltas la misma tuerca
o todavía queda espacio para una ilusión de clavijero?
Qué es de esta necesidad de universales?
Y si el acontecer relacional es lo que otorga
la existencia de los tropos?
Especular
 a pesar de uno mismo
que hay que resolver por qué vía se ha de accionar,
desde dónde se genera el movimiento,
si tiene acaso trayectoria,
no sucumbir frente a la ritualización de la velocidad.
La necesidad entonces se devela:
nos representamos el tiempo en el espacio,
no queremos siempre conservar en un registro vivo
aquello que nos atraviesa el cuerpo
ni los cuerpos que moran
migratoriamente con nosotros.
El contacto de la mirada es crucial,
"todo lo sólido se desvanece en el aire".
Ya no alcanza con las solas palabras,
algo habrá de genuino en la imagen,
en el acontecimiento puro.
Y es que acaso ya no hay más que esencialismos desintegrados,
tampoco nosotros permanecemos.
Si no tenemos un techo ni un asidero
de unos pies comedidamente en la tierra,
a dónde saltamos?
Un cielo abierto en el horizonte
a veces es también un paisaje de la desolación.
Tenemos alguna vez la certeza de si es por miedo o por convicción?
El oxímoron es claro aunque improbable:
volver al punto cero.
Algo así como embrutecer u olvidar.
Quizás ya no inventariar
desglosamientos del tiempo
sea preciso.
Aprender a lidiar con las ansias
y también con el hastío.

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