sábado, 22 de junio de 2019

Hallar

Atento al golpe, 
caés en la trampa. 
Ante las no-respuestas, 
y ante las no-miradas 
que a la fuerza aún elijo, 
te quedás así, 
como a la espera del verso. 
Recordás el calor, 
yo habré de olvidarlo un día.
Prefiero el exilio.

No saber dónde
buscar las huellas.
La paradoja de la pampa abierta,
del horizonte 
tendido hasta el cansancio.
Quién dicta el fin de una mirada,
su trastorno 
y su principio? 
Quién decide su objeto? 
Qué es del sujeto? 
Quién ve en los ojos de la felicidad? 
Quién indica el principio del sadismo? 
La felicidad 
conlleva 
siempre 
un acto 
perverso 
sino 
la 
renuncia.

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