jueves, 22 de agosto de 2019

Guijarro

Descosemos juntos un ojo de trapo,
lo tendemos al sol o al rocío,
da igual?
Esperan a Godot en la parada,
el 143 hoy doblará por otra esquina,
habrán logrado detener la lluvia?
Estuvieron talando los montes
donde antes veneraban a una madre,
otras barrancas cobijaron
laboriosas manos
revolviendo restos,
los otros ni siquiera se enteraron,
no supieron reparar
la dignidad de la basura
si es que existe.
Se dibuja un cielo añil,
se abre un borde lunar,
un abismo,
¿quién dirá
que el animal
se alojó inmóvil
en la noche?

martes, 6 de agosto de 2019

Yo también nací algún día

A menos que el coherentismo de lo genuino
se desarticule en un minúsculo
pedazo del tiempo,
como una marioneta
que cae ridícula
en su peso,
sabré, lo sé,
como un pronóstico
de cuánto calor
o falta
siento en el cuerpo,
esto no debe ser grave,
venimos del desierto,
como esos ranchos
solísimos del pueblo
donde nadie espera a nadie
y todo da razón de festejo,
será así,
como lo que deviene
siempre uno,
con el tercer ojo
ya no parpadeando
al porvenir,
sino móvil
al ahora,
única imagen arcaica
que no toca el timbre
en la casa
de la que fui,
sino que es toda la que soy,
la que suelta las manos de las otras,
la que ríe en su propio nacimiento.

viernes, 19 de julio de 2019

Luciérnaga

¿Cuál era la manera de saber
si esta vez
es la que verdaderamente vale?
¿Cómo se hace para cerrar el puño
con una certeza
-ya no esa rabia
hasta la angustia
o la náusea-?
Si la rueda que gira
eternamente
ya lleva a cuestas
sus postales
y danzó para el fuego
y sus luces
y sombras,
si este mismo
fluir
tiene perfume
de intuición
-ya no un disfraz
de desamparo-
y trae algo así
como una calma
aunque de vuelta
en el naufragio
la sudestada
arrase todo.
Si de pronto
este aquí-ahora es lo cierto
y sabiendo que es posible
que lo sea,
y si en esa gracia fortuita
del movimiento
las siluetas bailen
posando otra vez
sobre sus cuerpos,
si esta circunspección
es un susurro
de alguna consciencia mía
que se me escapa todo el tiempo
por los caminos del bosque
-como aquella vez
aquella melodía-
y aunque devenga otra
simplemente también sea,
"si toco con mi canción
y no con la que me tocan...",
si puedo dejar
acaso
de reparar en las faltas,
y te sigo entonces
un paso más,
luciérnaga,
podría tener entonces
todo lo que sé,
y entonces
también entonces,
rompería el enigma del oráculo
y el eterno retorno de lo mismo,
algo más de lo que se desvanece
aún perduraría,
el tiempo gerundio cesaría
de ser tiempo yermo,
ya no podría valer
la parte por el todo,
ni el todo por la parte,
ni mi yo ni la percepción
de mis otras
jugando al galope
de un tablero de ajedrez,
será
tal vez
seré
el todo por el todo.

lunes, 8 de julio de 2019

Irse

El pensamiento más veloz y libre
que esa otra cosa que permanece ahí
indecible,
un pájaro que canta,
varios pájaros que cantan,
los músculos que me yerguen entumecidos,
una guitarra que nombra
que hay muchos lugares en el mundo,
que marca el paso de
donde hay que estar,
un rincón de guitarras
que no tienen que volver
-ni en los rincones-,
de cosas que ya no están
y que están bien así,
a diez,
a veinte,
a cuarenta
pasos
de distancia,
la hornalla,
¡otra vez la hornalla!
y la necesidad
de que el calor
sea este abrazo
con las ballenas
solitarias
de Madryn
o un tablero de ajedrez
en un barcito
en una esquina
de Madrid
que seguro tendrá
calles angostas
como las que soñé anoche
pero incluso
yo no estaba,
me ausenté de mí.

domingo, 30 de junio de 2019

Oxímoron

Andaremos toda la vida dando vueltas la misma tuerca
o todavía queda espacio para una ilusión de clavijero?
Qué es de esta necesidad de universales?
Y si el acontecer relacional es lo que otorga
la existencia de los tropos?
Especular
 a pesar de uno mismo
que hay que resolver por qué vía se ha de accionar,
desde dónde se genera el movimiento,
si tiene acaso trayectoria,
no sucumbir frente a la ritualización de la velocidad.
La necesidad entonces se devela:
nos representamos el tiempo en el espacio,
no queremos siempre conservar en un registro vivo
aquello que nos atraviesa el cuerpo
ni los cuerpos que moran
migratoriamente con nosotros.
El contacto de la mirada es crucial,
"todo lo sólido se desvanece en el aire".
Ya no alcanza con las solas palabras,
algo habrá de genuino en la imagen,
en el acontecimiento puro.
Y es que acaso ya no hay más que esencialismos desintegrados,
tampoco nosotros permanecemos.
Si no tenemos un techo ni un asidero
de unos pies comedidamente en la tierra,
a dónde saltamos?
Un cielo abierto en el horizonte
a veces es también un paisaje de la desolación.
Tenemos alguna vez la certeza de si es por miedo o por convicción?
El oxímoron es claro aunque improbable:
volver al punto cero.
Algo así como embrutecer u olvidar.
Quizás ya no inventariar
desglosamientos del tiempo
sea preciso.
Aprender a lidiar con las ansias
y también con el hastío.

martes, 25 de junio de 2019

Machacar

Yo que sólo he sido
constante en mi inconstancia,
le pregunto una vez más a la noche
si esta compulsión
involuntaria tantas veces
por el agostado insomnio
nace de una sepulcral
pulsión de fuga
a la que no puedo
ofrendarle
más que monumentos
del desamparo.
Soy la primera desertora
no confesa,
no ante la autoridad de nadie,
sino ante el irremediable
escrutinio de la Otra,
esa imposible de mí
que nos machaca a las dos,
esa traidora de sueños
a plazo fijo
que en las mejores noches
fundó patrias lejanas
prometiéndose alcanzar un día
algo más que una entrada triunfal
por los arcos de la resignación.
A quién mendigarle
la moneda del consuelo?
De nuevo la cercanía
promulga sus terremotos:
la Otra, implacable,
se resiste a echarme encima
una mirada de ternura.
Quisiera decirle que la necesito hermana
y entonces hostil responde
que aún la sangre se subleva.

lunes, 24 de junio de 2019

Paloma

Ya no quiero más
sentir que
voy a parir
los huevos de un ave
que se llama breve.
Tengo que cerrar
todas las ventanas
para abrir una puerta.
La existencia
es una pregunta
inútil,
interpela contra
toda lógica
de la binariedad:
tedio o hastío.
Da igual
lo que al sol
lo que a la sombra,
acaso es la necesidad
motora.
Si importa algo
más allá
tiene que ser
que andamos livianos.
La velocidad de la luz
nada importa
a este beso que quiero darte.