sábado, 14 de septiembre de 2019

Asesino

No quiero
dormir
esta noche,
no hay
disfraz
de tragedia
en este
insomnio.
Quiero pintar
el frente
de la morada
de lo indecible
sin revocar
las huellas
húmedas
de la ausencia
de todo
entendimiento
posible
y negado.
Será que
batallan
mi voluntad
y mi deseo,
se atosigan,
nadie
pregunta
cuál
de los dos
aún es
niño,
nadie
dice
cuál
mi yo
cuál
mi animal
interno
indómito
asesino.

sábado, 24 de agosto de 2019

Proa

Quién se sienta a la mesa primero?
Qué soñé anoche
que no me acuerdo?
Ya no hay tiempo
para el invierno,
es inevitable,
aprender ahora
el lenguaje
de los cuerpos,
desarticular
la máquina
autómata,
el piloto mental
puesto en los sentidos,
verter un color nuevo
que salpica
el ruido blanco
de esta ciénaga
y dibuja
valles lunares
en cambio.
A dónde estuve
antes de que
se me pulvericen
los ojos?
Cruzando una frontera,
escorando las olas
por goce puro
de náufrago,
sin saber
que esta galaxia
crecería
entre las manos.

jueves, 22 de agosto de 2019

Mineral

Miraba el reflejo de luz
que recortaba
unas sombras,
delineaba en perspectiva
un contorno
de los cuerpos,
yo no pensaba
en nada
o no quería,
prefería
de haber podido,
batir unas alas
recién crecidas
en las aguas
de Leteo,
porque ya
me lo pasé
veraneando
el Aqueronte
y porque al final
no es divertido.
Entonces vinieron
a decirme
que hay que buscar
el pulso,
mas siempre fui torpe.
Ahora
que se me pulverizan
las manos
y que no hay
frontera que divise
el umbral de la percepción
y las ventanas del pensamiento,
ahora
que soy más
que la energía
del reino mineral
o la existencia muerta,
cómo puedo saltar
a un abismo?
Cómo haré
con mi oficio
de noctámbula
para ya no
dormir
a la intemperie?

Guijarro

Descosemos juntos un ojo de trapo,
lo tendemos al sol o al rocío,
da igual?
Esperan a Godot en la parada,
el 143 hoy doblará por otra esquina,
habrán logrado detener la lluvia?
Estuvieron talando los montes
donde antes veneraban a una madre,
otras barrancas cobijaron
laboriosas manos
revolviendo restos,
los otros ni siquiera se enteraron,
no supieron reparar
la dignidad de la basura
si es que existe.
Se dibuja un cielo añil,
se abre un borde lunar,
un abismo,
¿quién dirá
que el animal
se alojó inmóvil
en la noche?

martes, 6 de agosto de 2019

Yo también nací algún día

A menos que el coherentismo de lo genuino
se desarticule en un minúsculo
pedazo del tiempo,
como una marioneta
que cae ridícula
en su peso,
sabré, lo sé,
como un pronóstico
de cuánto calor
o falta
siento en el cuerpo,
esto no debe ser grave,
venimos del desierto,
como esos ranchos
solísimos del pueblo
donde nadie espera a nadie
y todo da razón de festejo,
será así,
como lo que deviene
siempre uno,
con el tercer ojo
ya no parpadeando
al porvenir,
sino móvil
al ahora,
única imagen arcaica
que no toca el timbre
en la casa
de la que fui,
sino que es toda la que soy,
la que suelta las manos de las otras,
la que ríe en su propio nacimiento.

viernes, 19 de julio de 2019

Luciérnaga

¿Cuál era la manera de saber
si esta vez
es la que verdaderamente vale?
¿Cómo se hace para cerrar el puño
con una certeza
-ya no esa rabia
hasta la angustia
o la náusea-?
Si la rueda que gira
eternamente
ya lleva a cuestas
sus postales
y danzó para el fuego
y sus luces
y sombras,
si este mismo
fluir
tiene perfume
de intuición
-ya no un disfraz
de desamparo-
y trae algo así
como una calma
aunque de vuelta
en el naufragio
la sudestada
arrase todo.
Si de pronto
este aquí-ahora es lo cierto
y sabiendo que es posible
que lo sea,
y si en esa gracia fortuita
del movimiento
las siluetas bailen
posando otra vez
sobre sus cuerpos,
si esta circunspección
es un susurro
de alguna consciencia mía
que se me escapa todo el tiempo
por los caminos del bosque
-como aquella vez
aquella melodía-
y aunque devenga otra
simplemente también sea,
"si toco con mi canción
y no con la que me tocan...",
si puedo dejar
acaso
de reparar en las faltas,
y te sigo entonces
un paso más,
luciérnaga,
podría tener entonces
todo lo que sé,
y entonces
también entonces,
rompería el enigma del oráculo
y el eterno retorno de lo mismo,
algo más de lo que se desvanece
aún perduraría,
el tiempo gerundio cesaría
de ser tiempo yermo,
ya no podría valer
la parte por el todo,
ni el todo por la parte,
ni mi yo ni la percepción
de mis otras
jugando al galope
de un tablero de ajedrez,
será
tal vez
seré
el todo por el todo.

lunes, 8 de julio de 2019

Irse

El pensamiento más veloz y libre
que esa otra cosa que permanece ahí
indecible,
un pájaro que canta,
varios pájaros que cantan,
los músculos que me yerguen entumecidos,
una guitarra que nombra
que hay muchos lugares en el mundo,
que marca el paso de
donde hay que estar,
un rincón de guitarras
que no tienen que volver
-ni en los rincones-,
de cosas que ya no están
y que están bien así,
a diez,
a veinte,
a cuarenta
pasos
de distancia,
la hornalla,
¡otra vez la hornalla!
y la necesidad
de que el calor
sea este abrazo
con las ballenas
solitarias
de Madryn
o un tablero de ajedrez
en un barcito
en una esquina
de Madrid
que seguro tendrá
calles angostas
como las que soñé anoche
pero incluso
yo no estaba,
me ausenté de mí.